Ciclistas urbanos ayudan a medir la contaminación ambiental

La Agencia de Protección Ambiental (APRA) esta llevando adelante una prueba piloto en la Ciudad de Buenos Aires en la que se seleccionaron ocho voluntarios que habitualmente utilizan la bicicleta como medio de transporte y que se transformaron en una especie de medidores rodantes de la calidad del aire de la ciudad.

Lo que tienen que hacer estos ciclistas es llevar un sensor atado a su bicicleta. Algunos la colocan en el portaequipaje trasero, otros lo colocan en el manubrio o lo transportan en su mochila. Este sensor es una caja gris que pesa apenas 500 gramos y deja ver dos filtros blancos. Una vez que se enciende el aparato, tienen que esperar 20 segundos para que el ventilador interno del sistema se active y eso es todo. El resto del trabajo de monitoreo lo hace el equipo mientras ellos pedalean por las avenidas y calles porteñas.

Uno de los ciclistas que portan un sensor para medir la calidad del aire – Foto: La Nación

Este experimento participativo de monitoreo se hace con el fin de evaluar la calidad de aire en la ciudad durante el proceso de levantamiento de las medidas de aislamiento social y compararlo con lo que sucede en otras ciudades. Los sensores fueron ensamblados en conjunto por alumnos de las universidades de San Martín y de Buenos Aires, tras ser capacitados por expertos de Cambridge con el objetivo de medir la cantidad de partículas en el aire y que los datos estén en un sistema abierto. Algo así como el mapa del aire en la ciudad.

El experimento consta de dos fases. En la primera se analizará cómo varía la calidad del aire de acuerdo a la existencia de tránsito o no. Y en una segunda parte, se evaluarán los mismos recorridos pero luego de la apertura de la actividad económica y la movilidad de las personas.

Recordemos que el tránsito motorizado es la principal fuente de contaminación ambiental en la ciudad y los gases tóxicos que emanan están relacionados al aumento de los problemas respiratorios que afectan principalmente a niños y adultos mayores.


Fuente: La Nación


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