La fabulosa historia del abuelo de acero

Es la historia de Gustaf Hokansson, el hombre de 66 años que ganó una carrera de bicicletas de 1.000 millas.

En 1951, Gustaf Hekansson se inscribió en una carrera de resistencia que consistía en atravesar Suecia, pero su inscripción fue rechazada debido a su edad. Se determinó que el hombre de 66 años no tenía la fuerza ni la resistencia para competir con los otros 50 corredores, que tenían la mitad de su edad. Sin embargo, después de haber recorrido 600 millas para llegar a la línea de salida, Gustaf estaba allí el día de la carrera, con su bicicleta completa por el guardabarros, un faro (que es lo que finalmente le ayudó a salir victorioso), alforjas,  el número 0 en su pecho, como señal de que él se tomaba las cosas en serio.

Cinco días, cinco horas y 1.000 millas más tarde, los espectadores que esperaban abrazar a un ganador promediando la edad de 20 o 30 años, quedaron perplejos al ver a un hombre mayor tambalearse sobre la línea de llegada en un viejo rodado oxidado, con un neumático plano. Pero no solo eso, sino que Gustaf llevaba un día completo por delante de ventaja del siguiente participante.

La realidad es que Gustaf omitió una regla que los demás se vieron obligados a seguir. Los competidores tenían que detenerse en un punto de control al final del día para descansar y reiniciar a la mañana siguiente. En cambio, Gustaf se tomaba solo una hora antes de partir nuevamente en medio de la noche. Al cabo de 300 millas, llevaba una ventaja de 20 millas entre él y el resto del grupo.

Gustaf estaba ganando y la gente estaba más fascinada sobre Gustaf que en la carrera en sí misma. Después de tres días y sólo cinco horas de sueño, Gustaf estaba liderando el campo por más de 120 millas. En un momento dado, la policía trató de persuadirlo para que se detuviera para un examen médico, pero sólo se rió y pedaleó. Lo único que lo detuvo al “abuelo de acero”, como lo apodaron, no fue el cansancio: la bicicleta del anciano había sufrido su primer y único pinchazo, unos metros antes de la llegada, asi que siguio caminando hacia la línea de meta donde, con solo unos metros para el final, volvió a montar para cruzar la línea de llegada.

Aunque la victoria no fue oficial, logró una audiencia posterior con el rey de Suecia, como también la fama y reconocimiento del público. Sin embargo, lo que más le interesaba a él era probarle a los médicos que, a pesar de su edad, era una persona apta para montar una bicicleta.

El abuelo de acero continuó andando en bicicletas hasta su muerte en 1987 a la edad de 102 años.

Fuente: The Guardian


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *