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Un robo de bicicleta con final doblemente feliz

Ste Burke, un joven de 26 años de Liverpool estaba en la búsqueda de una bicicleta para comprar, encontró una oferta que llamó su atención. Se trataba de una Halfords, una marca reconocida, y de muy buena calidad que suele costar unos 1.600 dólares.

Estaba casi nueva, en excelente estado. Lo que lo hizo desconfiar de que no podía tratarse de un negocio lícito era el precio de venta, solamente pedían poco más de cien dólares. Y termino de confirmar su sospecha cuando se dio cuenta de que tenía un candado amarrado al marco, no había dudas, se trataba de una bicicleta robada.

El joven pensó de inmediato que en alguna parte habría una persona a quien se la habian robado. Por eso decidió comprarla y buscar al dueño a quien se la habían quitado.

“¿A alguien le han robado su bicicleta? Acabo de comprar esta por 105 dólares y tiene un candado para bicicleta. La compré para poder devolverla al propietario”, escribió en sus redes sociales.

El propietario legitimo de la bicicleta leyó la publicación y se comunicó con Ste. Se pusieron de acuerdo para encontrarse, el dueño llevó la llave del candado y lo abrió, también le mostró los comprobantes que demostraban que la bicicleta era suya.

La gente de Halfords se enteró de esta historia, y por la buena acción del joven, quiso premiarlo regalándole una bicicleta totalmente nueva. Un ejemplo de honestidad digno de imitar.

Fuente: metro.co.uk


La fabulosa historia del abuelo de acero

Es la historia de Gustaf Hokansson, el hombre de 66 años que ganó una carrera de bicicletas de 1.000 millas.

En 1951, Gustaf Hekansson se inscribió en una carrera de resistencia que consistía en atravesar Suecia, pero su inscripción fue rechazada debido a su edad. Se determinó que el hombre de 66 años no tenía la fuerza ni la resistencia para competir con los otros 50 corredores, que tenían la mitad de su edad. Sin embargo, después de haber recorrido 600 millas para llegar a la línea de salida, Gustaf estaba allí el día de la carrera, con su bicicleta completa por el guardabarros, un faro (que es lo que finalmente le ayudó a salir victorioso), alforjas,  el número 0 en su pecho, como señal de que él se tomaba las cosas en serio.

Cinco días, cinco horas y 1.000 millas más tarde, los espectadores que esperaban abrazar a un ganador promediando la edad de 20 o 30 años, quedaron perplejos al ver a un hombre mayor tambalearse sobre la línea de llegada en un viejo rodado oxidado, con un neumático plano. Pero no solo eso, sino que Gustaf llevaba un día completo por delante de ventaja del siguiente participante.

La realidad es que Gustaf omitió una regla que los demás se vieron obligados a seguir. Los competidores tenían que detenerse en un punto de control al final del día para descansar y reiniciar a la mañana siguiente. En cambio, Gustaf se tomaba solo una hora antes de partir nuevamente en medio de la noche. Al cabo de 300 millas, llevaba una ventaja de 20 millas entre él y el resto del grupo.

Gustaf estaba ganando y la gente estaba más fascinada sobre Gustaf que en la carrera en sí misma. Después de tres días y sólo cinco horas de sueño, Gustaf estaba liderando el campo por más de 120 millas. En un momento dado, la policía trató de persuadirlo para que se detuviera para un examen médico, pero sólo se rió y pedaleó. Lo único que lo detuvo al “abuelo de acero”, como lo apodaron, no fue el cansancio: la bicicleta del anciano había sufrido su primer y único pinchazo, unos metros antes de la llegada, asi que siguio caminando hacia la línea de meta donde, con solo unos metros para el final, volvió a montar para cruzar la línea de llegada.

Aunque la victoria no fue oficial, logró una audiencia posterior con el rey de Suecia, como también la fama y reconocimiento del público. Sin embargo, lo que más le interesaba a él era probarle a los médicos que, a pesar de su edad, era una persona apta para montar una bicicleta.

El abuelo de acero continuó andando en bicicletas hasta su muerte en 1987 a la edad de 102 años.

Fuente: The Guardian


¿Por qué el 17 de agosto se conmemora el día del peatón?

Un 17 de agosto pero de 1896, murió quien se considera la primera persona atropellada por un automóvil de la que se tiene registro. Se trata de Bridget Driscoll, una mujer londinense de 44 años de edad.

Bridget Driscoll

Ubicándonos en el Londres de la época victoriana a finales del siglo XIX, donde no existían automóviles, sus calles eran otras y tenían una función social más grande que sólo ser espacio para moverse de un punto a otro. Existían vehículos, principalmente propulsados por caballos, sin embargo los peatones eran los reyes de la calle, como siempre había sido desde que Londres se fundó hace unos 2 mil años.

Entonces tenemos una ciudad que por alrededor de 1900 años tenía al peatón como la referencia de escala en sus calles. Había vehículos, pero la calle no era sólo ni principalmente para ellos. La calle era para caminar, comerciar, jugar o simplemente conversar. Era el espacio de interacción social por excelencia.  En Londres del siglo XIX, no existían ideas como “cruzar por la esquina” (de hecho a la fecha sigue sin estar contemplado en los reglamentos viales del Reino Unido). La gente cruzaba (y aun cruza) por donde es energéticamente más eficiente.

Claro que la aleatoriedad con la que peatones pueden cruzar una calle entró en conflicto primero con los carruajes y sobre todo la llegada de los motores. Es por eso que las autoridades respondieron con las Leyes de Locomoción, la primera publicada en 1861, luego 1865 y enmendada en 1878. Las Leyes de Locomoción establecían la creación del registro de vehículos, así como protocolos operativos obligatorios y límites de velocidad estrictos, así como límites de acceso a ciertos espacios a partir del peso del vehículo. La de 1865 establecía como límite para todos los vehículos, incluyendo locomotoras y automóviles, un máximo de 6 km/h en el campo y 3 km/h dentro de la ciudad. Además, esta ley exigía que los vehículos tenían que tener una tripulación de 3 personas: conductor, fogonero y abanderado. La función del abanderado era caminar frente al vehículo con una bandera roja para despejar el camino.

La sociedad había identificado que el problema era la velocidad, y que teniendo un control estricto sobre la misma se podría hacer frente al riesgo que la velocidad implicaba. Hubo incluso quienes decían, como el periodista automotriz Leonard John Kensell Setright, que esta legislación se trataba de un esfuerzo hecho para favorecer a la industria ferroviaria. Y sin duda lo hizo por un tiempo, hasta el año de 1896. Semanas antes de que Bridget Driscoll fuera atropellada, se publicó la Locomotives on Highways Act, conocida también como Ley de Emancipación, exentaba a los automóviles menores de 3 toneladas de las otras regulaciones y elevaba el límite para ellos de 3 km/h hasta 22 km/h.

Es así como una tarde de 1896 en Dolphin Terrace a las afueras del Palacio de Cristal de Londres Bridget muere atropellada frente a su hija adolescente y una amiga, a manos de Arthur Edsall, quien conducía un  carruaje Anglo-Francés de exhibición, patentado en 1886 por Karl Benz. El jurado emitió un veredicto de “muerte accidental”, después de una investigación que duró unas seis horas. El médico forense, Percy Morrison, dijo que espera que “tal cosa no vuelva a ocurrir.”

Es por la muerte de Briget Driscoll que el 17 de agosto se considera el Día del Peatón, como una fecha para conmemorar a quienes han muerto atropellados y como un espacio de reflexión sobre las calles que necesitamos para que nadie muera en hechos de tránsito.


Temporada 7 | Episodio 18

Entrevistamos a Sebastián Contreras de Buenos Aires Bici Polo. Nos contó sobre este apasionante deporte, sus características, las reglas, algunas curiosidades, las experiencias tanto en distintas ciudades del país como también internacionales. Los lugares donde se practica y dónde ir para aprender a jugar.

Chela nos trajo la historia de Alfonsina Strada, la ciclista que a comienzos del Siglo XX desafió todas las normas establecidas y se convirtió en la primera mujer en competir en muchas de las más prestigiosas competiciones ciclísticas de la época.

En las noticias, el triunfo de Anne Hidalgo a la alcaldía de París y sus planes para convertirla en la “ciudad del cuarto de hora”.

Además, agenda, datos curiosos y música.


Temporada 7 | Episodio 11

Entrevistamos a Martín Delgado, de Delgado Cycles Garage, acerca de su trabajo como artesano y creador de bicicletas, su pasión por las bicicletas cargo, anécdotas y vivencias con este tipo de bicis y el rol que pueden desempeñar en trabajos de logística.

En su columna “Misceláneas del Filo”, Maxi Gottig nos trae desconocidas teorías conspirativas que surgieron alrededor de la bicicleta.

Además, las medidas que se empezaron a implementar en Argentina para mejorar la movilidad frente a la pandemia.


El ladrón de bancos en bicicleta

Tom Justice seguramente sea el ladrón de bancos más exitoso en usar una bicicleta como vehículo de escape. Según cuenta la historia, entre 1998 y 2002, este hombre robó 26 bancos en California, Illinois y Wisconsin.

¿Cómo era su Modus Operandi? Se dirigía en bicicleta a los bancos, una bicicleta de carretera Steelman naranja personalizada que había comprado de segunda mano, dentro del banco entregaba a los cajeros una nota que decía: “Tengo un arma, dame el dinero”. Luego salía con el botín y se volvía en bicicleta, en un traje de lycra, un casco plateado y un par de zapatillas de ciclismo, para alejarse con el dinero metido en una bolsa de mensajero.

La ausencia de un auto como vehículo de escape desconcertó a la policía durante años. Pero para Justice, la bicicleta era el vehículo perfecto, porque era un corredor que incluso había estado entrenando para los Juegos Olímpicos, pero luego perdió la motivación. Casualmente, los robos no los hizo por el dinero. Justice robó bancos por la adrenalina de la experiencia y porque le encantaba correr rápido. 

La llamativa bicicleta naranja fue la que finalmente lo condujo a su captura. Después de uno de sus robos, las cámaras de seguridad mostraron esa bicicleta de color tan llamativo, que fue la que lo delató. Si hubiera estado montando una bicicleta promedio, hubiera sido más dificil atraparlo. 

La bicicleta era de marca Steelman, un pequeño fabricante en California que produce solo unos 50 cuadros al año. Un mes después de ese robo la policía comenzó a rastrear la bicicleta naranja y el gerente de una tienda de bicicletas en Chicago llamó a la policía para decirle que que conocía al propietario.

Tom Justice fue arrestado en mayo de 2002, se declaró culpable y fue sentenciado a 11 años de prisión, de los que cumplió solo 9. Después de su liberación en 2011, regresó al ciclismo en el velódromo donde se enamoró nuevamente del ciclismo de competición.

Un compañero de celda de Justice dijo tiempo después que cree que confesó los crímenes solamente porque estaba orgulloso de su éxito, ya que en 4 años solo había generado u$s 129.338. un promedio de u$s 4.975 por hecho, quedándose solo una pequeña parte del botín. El resto lo regalaba entre sus amigos o lo dejaba en algún lugar para que otros lo encontraran. 


Fuente: chicagomag.com